Calatayud tiene sabor a historia. Sus calles estrechas nos conducen a iglesias, palacios, fortificaciones… todo un patrimonio inigualable que la convierte en una de las ciudades más monumentales de Aragón, declarada Conjunto Histórico-Monumental en 1967. La capital bilbilitana ha evolucionado para ofrecer infraestructuras y servicios y extenderse hacia el otro lado del Jalón, pero en su trazado urbano y en sus edificios aún se percibe el eco de su pasado. El castillo de Ayyub, la Colegiata de Santa María, la Colegiata del Santo Sepulcro y las iglesias de San Pedro de los Francos y de Nuestra Señora de la Peña son algunos de los edificios religiosos con más renombre. Dentro de la arquitectura civil, sobresalen la casa de los Sesé, la puerta del Terrer, el palacio neoclásico del barón de Warsage y museos como el de Arte Sacro. En el Museo Arqueológico se pueden contemplar los restos de las excavaciones de la antigua Bílbilis.

Pero lo que sobre todo ha de hacerse para conocer Calatayud es callejear y recorrer todo su trazado, disfrutando con cada rincón. Desde su arteria principal, la Rúa, hasta las callejas al pie del escarpe rocoso donde se asentaron los viejos barrios moros y judíos. La leyenda de “La Dolores” ha dado mucha fama a este municipio que, con seguridad, atesora muchas más leyendas entre sus muros.
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